dimecres, 29 de juliol del 2020

Voces reunidas

San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Mèxic. Fotografia: Empar Sáez



279- Cada vez que me despierto, comprendo que es fácil ser nada.

357- Un hombre solo es mucho para un hombre solo.

367- Crees que te falta todo, y sólo te faltan unas flores, para sobrarte todo.

393- Y si nada se repite igual, todas las cosas son últimas cosas.

400- Algunos, adelantándose a todos, van ganando el desierto.

411- Cuando no ando en las nubes, ando como perdido.

412- Mi sed agradece un vaso de agua, no un mar de agua.

443- El amor, cuando cabe en una sola flor, es infinito.

475- Cuando el mal crece el pequeño bien se agranda.

486- El sueño que no se alimenta de sueño desaparece.

521- Las distancias no hicieron nada. Todo está aquí.

532- En toda cosa hay un antes de su comienzo y un después de su fin, que borran su comienzo y su fin. 

583- Todas las cosas pronuncian nombres.

590- Siempre me fue más fácil amar que elogiar.

607- Si no existiese lo breve, no existirían las flores.

646- Lo creado es la dificultad que halla todo creador en crear.

705- Las flores son eternamente bellas, sin un mañana.

820- Ninguna persona cabe totalmente en otra, ni la que se llama hijo.

875- ¿Por qué vuelve otra vez, mañana?

899- Una flor en las manos muere, apagando una estrella.

972- Acabo de sacrificar un pequeño insecto y miro la sangre. ¡Dios mío, que infinito mar de sangre!

987- La seriedad, en el niño, la veo seriedad, y en el hombre, la veo comicidad.

1002- No te pongas delante de tus ojos. Deja de ver tus ojos.

1007- Hasta las flores, para emanar sus perfumes, han menester morirse un poco.

1131- Te entierran casi siempre, cuando no eres un muerto.



Antonio Porchia, Voces reunidas, Pre-Textos, 2006


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